EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA ES MÁS QUE GANAR MÚSCULO

La mayoría de nosotros sabemos que el entrenamiento de fuerza (con pesos libres, máquinas, bandas elásticas…) nos puede ayudar a ganar y mantener la masa muscular y la fuerza. Lo que muchos no saben es que unos músculos fuertes llevan a tener unos huesos fuertes. Unos huesos fuertes ayudan a disminuir el riesgo de fracturas debido a la osteoporosis.

La combinación de los cambios asociados con la edad, el sedentarismo y una mala nutrición hacen que perdamos masa ósea a un ritmo de aproximadamente 1% anual a partir de los 40 años.

Como los huesos se vuelven más frágiles y susceptibles de romperse, son mucho más propensos a fracturarse ante una pequeña caída, o incluso ante un esfuerzo poco estresante como agacharse a abrocharse los zapatos.

La osteoporosis debe ser un asunto a tener en cuenta por todos, tanto hombres como mujeres. Esta condición es la responsable de más de dos millones de fracturas al año, y los expertos auguran que el número aumentará. Las fracturas de cadera son generalmente las más graves. 6 de cada 10 personas que se rompen la cadera nunca recuperan completamente su independencia previa a la fractura. Incluso caminar por una habitación sin ayuda puede ser imposible.

Numerosos estudios han demostrado que el entrenamiento de fuerza puede retrasar la pérdida de hueso, e incluso puede crearlo. Esto es tremendamente útil para ayudar a compensar la disminución de la masa ósea asociada a la edad. Actividades que pongan tensión sobre los huesos estimulan los depósitos extra de calcio e incitan a las células óseas formadoras que se pongan en acción. El tirón y empuje sobre el hueso que se producen durante el entrenamiento de fuerza (y también en ejercicios cíclicos en los que se soporta el peso corporal como caminar o correr) proporcionan el estímulo. ¿El resultado? huesos más fuertes y más densos.

Un correcto entrenamiento de fuerza se dirige a los huesos de las caderas, la columna vertebral y las muñecas, las cuales, junto con las costillas, son los sitios con mayor probabilidad de fracturas. Además, los entrenamientos de fuerza puede incluir movimientos de potencia y equilibrio, los cuales mejoran no sólo la fuerza, sino la estabilidad. Esto aumenta la confianza y las ganas de seguir activo y disminuyen las fracturas porque hay menos caídas.

Así que, ya sabes, cuando pienses en entrenar la fuerza, no te quedes solamente en lo que se ve por fuera, los huesos tienen mucho que ver, entre otras cosas que comentaremos en posteriores artículos. Te recomendamos:

– Introducir ejercicios de fuerza en tu programa de entrenamiento.

– Asesoramiento de un profesional cualificado en ejercicio físico para evitar problemas y conseguir todos los beneficios.

Te agradecemos mucho que compartas esta información para ayudar a más gente 🙂

Con cariño,

Beatriz

Fuente: Harvard Medical School

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