¡Qué bien, tengo agujetas!

Esta es una de las frases que creo que más oí en mis años de profesora y alumna de clases colectivas. Tenemos en la cabeza que si al día siguiente después de hacer ejercicio tenemos unas agujetas increíbles es sinónimo de que hemos hecho un buen trabajo físico (yo misma lo creía hace unos años)…pero, ¿qué son realmente las agujetas?

Dolor muscular tardío

Antes se creía que eran una cristalización del ácido láctico en nuestros músculos y que era bueno tomar agua con azúcar para “deshacer” esos cristales, que pinchaban produciendo dolor. A día de hoy se sabe a ciencia cierta que esto no es verdad e ingerir agua con azúcar sólo nos va a aportar calorías extra (tirando muchas veces por tierra el trabajo realizado el día anterior).

Las “agujetas” o también llamado dolor muscular tardío, son alteraciones morfológicas del músculo y es el resultado de diferentes mecanismos: primero, comienza con micro-roturas en ciertas fibras musculares y en los tejidos conectivos. Esto promueve la liberación al espacio extracelular de sustancias que atraen a las células inflamatorias, las cuales actúan amplificando la lesión e iniciando el proceso de reparación y aumentando la sensibilidad al dolor de la zona (Lewis, Ruby, Bush-Joseph, 2012). Todo ello tiene la consecuencia de dolor, rigidez muscular, disminución de la fuerza y la eficiencia y eficacia del músculo (Hedayatpour y cols., 2011) (definitivamente, esto no nos interesa en nuestros músculos). Sin embargo, si lo que queremos es tener más masa muscular (hipertrofia), tendría el aspecto positivo de que el proceso de reparación que comienza hace que se creen fibras musculares más fuertes (en todo caso, estoy hablando de un dolor soportable y que no dure más de 2-3 días).

Actualmente, no hay un remedio para que no aparezcan, sólo llevar una buena progresión en tu programación de ejercicio, adecuando las cargas, evitando cambios bruscos en el volumen, intensidad o tipo de ejercicios y no pasar largas temporadas inactivo (una cosa más para no pasarnos la vida en el sofá). Los síntomas varían desde una ligera molestia muscular hasta un dolor debilitante y que hace que no nos podamos mover correctamente. Para paliarlos, tenemos varias opciones: aguantarnos, tomar antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) (todos los medicamentos tienen efectos secundarios, así que, cuanto menos metamos al cuerpo, mejor) y en el blog del dietista Javier Gaite encontré una entrada en la que habla de tomar jengibre para mitigar el dolor.

Es decir, que realmente el tener agujetas es una lesión deportiva (y muy común). No es grave tenerlas alguna vez y hace que se cree un tejido muscular más resistente tras pasar por el proceso de reparación del daño producido; pero no deben verse como un objetivo dentro de nuestro entrenamiento. Así que, espero que empecemos a desmitificar que las agujetas son el resultado de haber hecho un buen trabajo y sí un toque de atención de nuestro cuerpo para decirnos que hay zonas que están poco funcionales, desentrenadas, o que no han sido ejercitadas de forma progresiva para que fueran acostumbrándose al trabajo físico.

¡Hasta pronto!

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Beatriz

ActivaMente

Espacio de mejora de la calidad de vida. Preparación y recuperación física personalizada. Asesoramiento en ejercicio físico y práctica deportiva.

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