SI TE PREOCUPA LA DIABETES TIPO 2, ESTO TE INTERESA

¡Hola!

Cada 14 de noviembre se celebra el día mundial de la diabetes y queremos dedicar nuestro artículo de hoy a esta enfermedad, ya que está a la cabeza de las enfermedades cardiovasculares en los países occidentales. Ya hemos hablado en artículos anteriores de los efectos del ejercicio físico en personas con diabetes y de pautas de alimentación recomendadas.

La primera cosa que queremos señalar es que es una enfermedad, y muy seria. Afecta al 25% de la población mayor de 20 años.

No sabemos por qué, pero las personas que la sufren tienden a no darle la importancia suficiente y sin ser alarmistas, hay que recordar que la gente se muere de las complicaciones de esta enfermedad.

Según el Colegio Americano de Medicina del Deporte, los programas de entrenamiento que incluyan ejercicios cardiovasculares y de fuerza son el mayor enfoque terapéutico para la diabetes tipo 2. Desafortunadamente, añaden, se infravalora el ejercicio físico demasiado a menudo.

Los programas de entrenamiento son el mayor enfoque terapéutico para la diabetes tipo 2 Click Para Twittear

¿Por qué el ejercicio físico regula los niveles de glucosa?

Aumenta la sensibilidad a la insulina, por lo que las células pueden utilizar mejor cualquier cantidad de ésta para regular la glucosa durante y después del entrenamiento.

Cuando tus músculos se contraen durante una actividad física, se estimulan otros mecanismos no relacionados con la insulina. Estos mecanismos permiten a tus células recoger la glucosa y utilizarla como energía tanto si la insulina está disponible como si no.

¿Qué hacer?

Los cambios favorables en sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa normalmente descienden en las 72 horas posteriores a la última sesión de ejercicio físico: por tanto, ejercitarse regularmente es indispensable para mantener los efectos de la bajada de glucosa en sangre y disminuir la resistencia a la insulina. Las personas con diabetes tipo 2 deberían alcanzar un mínimo de gasto de 1000 kcal semanales de actividades físicas.

Una de las consecuencias de la diabetes tipo 2 en personas que la sufren es que generalmente tienen un nivel menor de condición física que aquellos que no tienen dicha enfermedad. Esto hace que se cansen más, que le cueste más recuperarse tras un esfuerzo y que, sobre todo al inicio de un programa de entrenamiento, se deba ser más cauteloso con la intensidad de las sesiones. Un buen parámetro para medir la intensidad es el “test del habla”. Ir a una intensidad que permita a la persona mantener una conversación.

Aunque caminar es lo más recomendado a nivel general y es imprescindible para aumentar los niveles de actividad física (habría que tener en cuenta si hay desarrollo de neuropatías periféricas en el pie que impidan hacerlo), tenemos que considerar el potencial que el entrenamiento de fuerza tiene para mejorar la fuerza y resistencia muscular, la flexibilidad y la composición corporal, resultando en una disminución de los factores de riesgo cardiovasculares.

Así que, esperamos que te hayas concienciado un poco más de la importancia de llevar un estilo de vida activo y seguir un programa de entrenamiento personalizado a conseguir mejoras en esta enfermedad.

Si te ha parecido útil, compártelo con las personas que aprecias, te estaremos muy agradecidos.

¡Hasta pronto!

 

Equipo Activa Mente

 

1. Albright A, Franz M, Hornsby G, et al. American College of Sports Medicine position stand. Exercise and type 2 diabetes. Medicine and Science in Sports and Exercise. 2000; 32(7):1345-1360

 

ActivaMente

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